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Carta de Dios a Maduro – Por Laureano Márquez

Mi primera entrada del año que sirva de reflexión aquellos que vemos con asombro hacia donde están llevando el país.  Desde lejos, me duele lo que atraviesa nuestra amada Venezuela y por eso me sirvo en recopilar dos piezas, en las que casualmente interviene Laureano Márquez.  La primera, un ensayo donde indirectamente Laureano resume las bondades y riquezas de nuestro país y lo que nuestros gobernantes han hecho con ellas.  La segunda un video sin desperdicio que resume lo mejor que tiene el país, su gente.  El video es muy esperanzador porque es muy auténtico, y es la expresión de libertad mas hermosa que he visto en la diatriba política desde los días del Movimiento Estudiantil del 2007.  Hay arte, creatividad, humanidad.  Que este 2015 sea el año de la Venezuela Libre. E. 

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Carta de Dios a Maduro 

Mi  muy querido y predilecto hijo prodigo:

Sabes que por ser Dios me encuentro en todas partes. Me calé completico tu discurso de memoria y cuenta, cumpliendo con mi deber ineludible de ser omnisciente. En un determinado punto – frente a las adversidades que se le avecinan al país por la crisis de los precios del petróleo- te oí decir, haciendo uso de tu libre albedrío: “Dios proveerá”.

Mi pequeña y hermosa criatura:

Yo ya proveí.  ¿Es que acaso no te has dado cuenta?

Te explico, mi estimado moldeado del barro primigenio:

El día que  creé  a Venezuela la coloqué  en la zona tropical, para que los rigores del invierno y las nieves no les acosaran y el sol brillara todo el año. Sin embargo, les puse los Andes con nieves perpetuas para que los maracuchos  tuviesen donde pasar frío y usar guantes y gorritos tejidos con orejeras. Las tierras de que les doté son fértiles casi todas. Los llanos son propios para una buena ganadería. En las selvas costeras tienen el mejor Cacao del planeta y donde cultivar un excelente café. Les di tierras productivas en el sur del Lago, en los Andes, en toda la zona central.  Muchos ríos les hice, para que nunca les faltara el agua. Es más, puse dos bien caudalosos uno al lado del otro, para que usaran uno para producir electricidad y el otro -navegable- para que saquen los productos de exportación mineral, que además  los coloque al ladito del río  para que no hagan mucho esfuerzo en sacarlos. Les di playas maravillosas para que lleven turistas: Margarita, Los Roques, Morrocoy y  la Gran Sabana con su salto Ángel para que se sintieran maravillados y orgullosos de lo que son. En el subsuelo les puse las reservas petroleras más grandes del planeta.  Tienen también, oro, aluminio,  bauxita, diamantes y tantas cosas más. Hijito bello: les mandé mensajes, les mande personas, les envié inspiración: Bello, Bolívar, Vargas, Miranda, Gallegos, Reverón, Picón Salas, el Maestro Abreu, Zapata, Andrés Eloy, Soublette, Convit, Cabré, Davalillo, Lauro, Simón Díaz, Dudamel… (La lista es larga y mis caracteres no son eternos) y hasta Uslar con un mensaje: transformen el petróleo en otras formas de riqueza, siémbrenlo.

Tesoro hermoso de mi corazón:

Como si lo anterior fuese poco. Les acabo de enviar 15 años de la bonanza petrolera más grande que ha conocido la historia de la humanidad. Multiplica, bebé: dos millones y medio de barriles  diarios X 100 X 30 X 12 X 15. El resultado es el dinero que les envié, para que convirtieran a Venezuela en un Paraíso Terrenal de abundancia y progreso.

Les di todo, Nicolás del alma mía, hijito tierno de mi corazón: ¿Cómo te atreves a decirme que “Dios proveerá”? Mira, si en algún proyecto tenía yo esperanzas era en Venezuela. Les va a costar mucho que yo entienda cómo convirtieron una de una de mis mejores obras en esta ruina.

Lo siento, hijo, tengo que decirte que tu petición a las finanzas celestiales también ha fracasado.

Mira, te doy un consejo, así de panita: sienta en una mesa a Pedro Palma, Asdrúbal Oliveros, José Guerra, Orlando Ochoa y a Luis Vicente León al que tanto mientas y diles que te den una lista de 10 acciones urgentes para salvar al país de la debacle que le sobreviene y párales bola, que te lo digo Yo, que ya veo lo que viene y no por ser Dios, sino por puro sentido común.

A pesar de todo, te amo.

DIOS

Entrevista de Bayly a Aquiles Este

Este señor Aquiles Este esta muy cerca de dar en el clavo. Los politicos Venezolanos harian bien escuchando y traduciendo esto en algo tangible. Las intervenciones de Este “are a bit rough around the edges”, como diria un gringo, puede ser superficial al plantear respuestas ante el Chavismo, pero esta tocando la raiz del asunto. Cuando le preguntan si Henrique debe ser un poco mas enfrentado al gobierno? Este responde: “ni siquiera un poco, totalmente enfrentado al gobierno”

Lo que quedo atras – by Google

Google en menos de 2 min. resume un gran año. Gracias a todos los que han sido parte de mi vida este 2013, estoy seguro tendremos un mejor 2014!  E.

How to ruin a country – by Fareed Zakaria

En este breve pero poderoso video por Fareed Zakaria se detalla la receta de la crisis en la que ya estamos montados. Cuba, adueñada de una manera casi magica e inexplicable de Venezuela, pone en marcha un plan para destruir lo que queda de libertad economica. Zakaria como mucho de los development economists fue cautelosamente entusiasta del modelo chavista, asi que con toda seguridad esta critica no nace del consenso de washington ni de los ideologos de fox news. De mas esta decir que hay que prestar mucha atencion a los episodios economicos que viviremos luego de las elecciones.

No suelo ser fatalista, pero el primer trimestre del 2014 podria ser el peor de la historia economica del pais. El gobierno actual pareciera estar lejos de querer cambiar el rumbo. No queda otra que tragar duro y acercarnos al ala venezolanista del chavismo para salvar el pais de su destruccion final.

Hugo Chavez, 1954-2013 – por Juan C. Nagel

Este articulo de Juan Cristobal debe ser traducido y repartido por todo el pais. Truly accurate y muy sencillo de leer. Resume lo bueno y lo malo de uno de los personajes mas oscuros de nuestra historia politica. Lo mas importante se resume en 2 cosas:

1) Poder aprender de los errores que cometimos estos ultimos 14 anos.

2) Entender quien manda realmente o como diria JC: “Girls, we’re not in charge of our destiny. God always has a plan for us, and it is sometimes different from ours. You can accumulate all the power and all the money, like Chávez did, and God can take it away … just like that. In the end, none of it mattered to Him. All that matters is what we do with our talents, the amount of good that we do.”

Paz para Venezuela, E.

Hugo Chavez, 1954-2013

R.I.P.

R.I.P.

Dear Melanie, Natalia, and Cecilia,

I’m writing this on a sunny, late-autumn morning in Santiago. You are out with your mother doing various things and, as has been customary for the past nine years or so, I’m sitting at my computer, channeling my nostalgia by writing about the place where I was born.

A few years ago, before you were born, a man called Hugo Chávez was elected President of Venezuela. Countries elect different people all the time. Some of these folks are good, some of them bad, so this first election of Hugo Chávez in and of itself did not seem so important on paper. Presidents come and go.

But we all knew. Everyone could sense that this man, this election, would change everything.

I was at La Chinita Airport in Maracaibo one morning, right after that election, before you were born, and I decided to buy a copy of a green book that currently sits on our bookshelf, called “Habla El Comandante.” Your grandma, Uky, was with me. When she saw what I had bought, she badgered me as only mothers can. “Why did you spend money on that piece of junk?”

“Because,” I answered, “someday I will have to explain to my kids who Hugo Chávez is.”

That day is today.

The first time I heard of Hugo Chávez was a day none of us who lived through it will ever forget. It was 1992, and I was 21 years old and in college. Venezuela, a country blessed by God with immense oil riches, had been living off the easy wealth that comes from the ground for years.

But as usually happens with easy money, we’d forgotten that nothing is ever free. Your mother and I have told you many times that the only way to improve yourself and better society is through hard work and ingenuity. In Venezuela, by 1992, we had forgotten about this, and the country was in a deep trouble –  oil money was not enough, people were unhappy, and the politicians in charge were not listening to what the people wanted.

Early that February morning, a group of soldiers decided they wanted to change the President using tanks, planes, and guns. A huge fight broke out, but they were not successful. The leader of that group of soldiers was Hugo Chávez.

As the whole fight was dying down, the government decided to put this man Chávez on live TV to tell his soldier friends to surrender. Chávez did that, alright, but he also promised he would continue fighting for his goals. “Por ahora,” he said – “we didn’t meet our goals.”

For now.

That TV appearance, which lasted a little more than a minute, defined Venezuelan history for the next twenty years or so.

Ours was a country that seemed rudderless, but here was a strong, young mestizo man, speaking in a deep baritone voice, using perfect Spanish, sharing with the people his goals and his dreams. By pledging to continue working toward his objectives in spite of admitting his failure, in the face of a seemingly lapidary defeat, he showed more commitment, more humanity that most people do in a lifetime. Many people saw that, and they were smitten.

After that, he was rarely on TV any more. He went to jail for a little while, and then they set him free. The country continued on a downward spiral, and then 1998 came along.

For a few years before that, Chávez had been campaigning around the country in a blue liqui-liqui (a typical Venezuelan costume that you will never see me wear), saying that people should not even bother to vote. You know how sometimes you get fed up and something overcomes you and you start throwing things? We have talked about it, and we know you do it because you are so angry, you simply want to get our attention and will do anything to get it.

Some grownups, when they get really angry, think that the best way to deal with it is to walk away and not participate. It’s called “abstention,” and by doing it their hope is to convince a lot of people to not show up as a way of protesting, of getting your point across, of getting the people in charge to pay attention to you. That’s what Chávez was all about in those years: anger at an unfair system, and getting attention.

But in the beginning, his anger was not shared by many. The initial shock of his sudden appearance on the scene went away, and it was followed by the lull of the Caldera years, the last gasps of a whole way of doing politics. People were upset about the way the country was running alright, but they hadn’t reached a boiling point. They were simply carrying on, waiting to see if things would sort themselves out.

Then 1998 came.

Chávez took the country by storm in the latter part of the campaign. All of a sudden, he was everywhere. He had a pretty young wife by his side, and he ditched the liqui-liquis for, gulp, those sweater vests I always make fun of  people for wearing. He went on TV assuring people he was not the devil they made him out to be, that he was going to bring people together to solve problems, that he was not anti-American.

Little did we know.

People were now head-over-heels with him, and he took advantage of that. He rode this wave of popular support and insisted on getting extraordinary powers to rewrite the Constitution (like the basic rule book we have at home, but for the country), sack all institutions, and remake Venezuela in his image.

By the time his election came about, I was not living in Venezuela any more. I remember hearing about his victory in my car after I had voted against him, on the road from Chicago to Ann Arbor. A sense of doom came over me. It took many years to shake it off.

A few weeks later, I was in Maracaibo and got to hear a speech of his – now as President Elect – in the Teatro Baralt. I remember being mesmerized by his pure, unparalleled political talent. The guy simply oozed charisma. “This guy,” I remember thinking, “could be sooooo good … but he’s soooo bad.”

During his time in power, he did a lot, most of it really bad. He threw people in jail just because he wanted to. Bad people started killing, stealing, and kidnapping other people, and he did nothing to stop them. He took away stuff that did not belong to him – farms, buildings, companies. He said really mean things about people he didn’t like, or simply disagreed with him. He lied to the country all the time – about the amount of money we had, about the things he had done, and finally, about the disease that ultimately killed him. Natalia, one time you asked me why I didn’t like Chávez, and I didn’t give you a very good answer. Now I can answer using a term you can understand: because he was a bully.

He did some good stuff too – he gave away money to poor people, and he made them feel like they counted for the first time. But for me, the bad severely outweighed the good.

I spent a lot of his time documenting those things with a bunch of my friends on the pages of this blog. I hope you will get to read it sometime. Maybe you will get to leaf through our book. But more important than understanding what Chávez did, is to understand why he did them, why he was allowed to do them, and why – as a nation – we decided to embark on this journey.

The main reason is poverty. Venezuelans like to think of ourselves as filthy rich, and in some degrees we are. The natural resources God put on our tiny sliver of the planet can truly be counted as a blessing.

But for too long we got used to living off of what we had underground, and not from the work we did. True wealth, you see, comes from hard work, from finding ways of doing things better and more efficiently, not from money that simply falls on your lap. We forgot about this, so when the things we had underground became less valuable, we became very poor. And when we became poor, we didn’t know who to blame, so we blamed ourselves … and we jumped off a cliff.

As a country, we didn’t understand what kind of a society we are, and how we could become better. That lead us to this madman whose life ended when his body turned against him.

Girls, we’re not in charge of our destiny. God always has a plan for us, and it is sometimes different from ours. You can accumulate all the power and all the money, like Chávez did, and God can take it away … just like that. In the end, none of it mattered to Him. All that matters is what we do with our talents, the amount of good that we do.

Maybe some day you can leaf through this blog, just to get a better sense of your dad’s country, and of him. I hope, when that day comes, you will understand how important my beloved country is to me, and hopefully, to you. Perhaps you will get a glimpse of the values I hold dear in my heart, so you too can understand the importance of remaining true to yourself, working hard, and not taking anything for granted. And may you learn from the lessons contained in these writings, so that history does not have to repeat itself.

Much love, and keep the faith,

Dad.

El camino sigue ahí – por Fernando Rodriguez

Sin lugar a dudas estamos en plena campana electoral Maduro vs. Capriles. El Camino sigue y deberia venir con mas fuerza. Este editorial de Fernando Rodriguez deberia ser leido por todos. El para muchos desconocido Rodriguez coloca el dedo en la llaga. A recuperar fuerzas que viene de nuevo una batalla. E.

El camino sigue ahí

Fernando Rodriguez desconocido por muchos, pero con una precision y olfato politico como pocos

Fernando Rodriguez desconocido por muchos, pero con una precision y olfato politico como pocos

La mejor prueba de que estamos cerca de una solución puntual al kafkiano dilema que vivimos y, de paso, el mayor mentís a las demagógicas especies que vende el gobierno sobre la recuperación paulatina y el ejercicio del mando del enfermo Presidente, es que estamos ya en una abierta campaña electoral para sustituirlo. Lo de Maduro no tiene vuelta, basta verlo dando brincos de aquí para allá en cuanta inauguración chucuta se le pone a tiro, en cualquier acto ritual por la recuperación de la salud de Chávez o haciendo cadenas cada vez que le viene en gana como manda la torturante tradición instalada.

Amén de su estilo polarizador inclemente, como manda la estrategia electoral populista, profiriendo los más extravagantes insultos y amenazas y ejecutando las más descabelladas acciones contra la oposición, como la imputación de Leopoldo López o los renovados ensañamientos contra los presos políticos. Lágrimas un día y el otro ansias de poder desfachatadamente voraces.

Por su parte, Henrique Capriles se dejó de formalismos y ya aclaró que va por su tercera victoria contra un vicepresidente y va a recorrer el país para movilizarlo y organizarlo. Eso dice más, porque es el verdadero cobre que está por batir, que las elucubraciones oncológicas del ABC o los tartamudos partes del doctor Villegas.

A nosotros nos parece bien esa dosis de veracidad en medio de tanta incertidumbre y apoteosis del pensamiento mágico en que vivimos.

Y desde el punto de vista opositor pareciera ser la mejor manera de movilizar su caudal político en momentos de una inquietante inmovilidad y depresión. Actitud que hay que vencer a toda costa para que recupere sus reales potencialidades políticas, que son muchas. A eso queremos referirnos.

Capriles sacó en las pasadas presidenciales más del 45% de los votos, es decir, quedó a escasos puntos de la mayoría absoluta. Pero contra Chávez, cierto que un Chávez limitado por su salud, pero sobre el cual ya se había puesto el manto muy diestramente manejado de la congoja por su mal, la llamada operación lástima. Capriles demostró, reconocida hasta por el propio Chávez, una capacidad de convocatoria popular nunca vista en el movimiento opositor, liderazgo sólido y sorprendente. Sin duda la derrota, relativa a todas luces, ha debido afectar en algo su popularidad, en especial y paradójicamente por las enormes expectativas que despertó hasta última hora. Pero no es un dato menor para medir su pegada política el que posteriormente haya triunfado en Miranda, sobre un candidato del más alto nivel burocrático y donde el gobierno se jugó el resto, dado el carácter altamente simbólico de esa justa. Preguntémonos, simplemente, por las posibilidades muy tangibles que puede tener ahora sin enfrentar a Chávez, con un contendor torpe y descangallado, que dista sobremanera del innegable carisma del Único.

Pero recordemos también que el país de octubre estaba intoxicado de billetes y que el de hoy, entre otras cosas producto de ese insensato derroche, sufre de males muy tangibles y crecientes. Una indetenible inflación acelerada por la devaluación y una enervante escasez que acaba de ser tildada por un distinguido experto como propia de un país en guerra. Además de la navegación acéfala que produce cualquier desmadre, desde apagones mayúsculos hasta el absurdo y mendaz manejo, para todos los ciudadanos, de un Presidente invisible y un desbarajuste constitucional.

A la depresión suelen suceder períodos de euforia, dicen, eso debería venir si logramos reiniciar el camino recto, que nunca ha dejado de estar ahí.

 

Los socios de Hugo Chávez en Estados Unidos – por Ezequiel Vazquez Ger y Otto Reich

Todo el mundo debe leer este articulo de Ezequiel Vazquez Ger y Otto Reich. Creer que el dinero es mas poderoso que la verdad es no entender la historia de la humanidad. Pueden ganar tiempo, pleitecias, comodidades pero jamas seran personas admirables o mas importante aun, trascendentes. Si uno viene a este mundo a hacer dinero y morir, pues nada de lo que hacemos tiene sentido. Es hora que un sector de la sociedad venezolana se aparte de las tinieblas si queremos tener el pais con el que todos sonamos. E.

Los socios de Hugo Chávez en Estados Unidos

Con Ezequiel hace ya casi 4 anos, buenas conversas en Martin's

Con Ezequiel hace ya casi 4 anos, buenas conversas en Martin’s

Venezuela se sumerge cada día más en una tragedia política y económica de magnitudes catastróficas. La escasez azota a toda la población. En las góndolas de los supermercados a veces no se encuentra ni leche, ni aceite ni harina. La tasa de homicidios continúa batiendo récords cada año. El país está gobernado por personas que han sido designadas “capos de la droga” por el gobierno americano. Sin embargo, dentro de este contexto, existe un pequeño grupo de personas, comúnmente llamados boliburgueses -o bolichicos, en su versión joven- que han logrado inexplicablemente crear fortunas de magnitudes superlativas.

En una economía libre, como la de EEUU, una persona puede acumular, después de mucho esfuerzo y competencia, una fortuna de millones de dólares si logra crear un producto o servicio que la población quiera y compre. Por ejemplo, el fundador y ex-CEO de Yahoo, Jerry Yang, posee una fortuna que ronda los $1.2 mil millones de acuerdo a la revista Forbes. Aubrey McClendon, co-fundador de Chesapeake Energy, la segunda empresa norteamericana más grande productora de gas natural, posee una fortuna estimada en $1.1 mil millones según la misma revista.

Pero que en la Venezuela de Hugo Chávez un grupo exclusivo de personas, algunos de ellos menores de 30 años y sin experiencia previa en sectores tales como el energético, logren en menos de 4 años acumular una fortuna tal que les permita comprar lujosas propiedades en Estados Unidos y fincas en Europa por veintenas de millones de dólares, aviones privados, caballos de carrera, etc., es sencillamente sospechoso. Las fortunas de estas personas son imposibles de estimar sencillamente porque las consiguieron en base a fraudes financieros y cambiarios, y contratos obtenidos del gobierno venezolano sin proceso de licitación alguno, los cuales aún ni ellos ni el gobierno de Venezuela han querido revelar.

Los boliburgueses y bolichicos poseen ciertas características comunes. Casi todos ellos viven o vienen periódicamente a Estados Unidos. Utilizan bancos americanos para mover sus fortunas y poseen millonarias propiedades en el sur de la Florida. Contratan a las mismas consultoras de relaciones públicas, bufetes de abogados, agencias privadas de investigaciones y especialistas en impuestos para limpiar su imagen, proteger sus activos e intimidar a quien se atreva a desenmascararlos. Intentan rodearse de los más respetados lobistas tanto republicanos como demócratas para entrar de lleno en la política de Washington. Crean o forman parte de fundaciones a través de las cuales intentan mostrar su falsa preocupación por Venezuela. En algunos casos incluso financian a ciertos sectores de la oposición venezolana como estrategia para presentarse públicamente como antichavistas, víctimas y no culpables.

Algunos de ellos han decidido denunciar en cortes americanas a venezolanos honestos. Lo hacen con el objetivo de crear una cortina de humo, poniendo sus acciones criminales al mismo nivel que las de gente honrada y evitar así que el gobierno americano les quite el refugio. Siendo prepotentes, creen que el dinero es más poderoso que la verdad. Sus abogados envían cartas intimidatorias a periodistas y medios para bloquear informes negativos. Algunos financian a sectores de la oposición al tiempo que continúan haciendo negocios con el gobierno chavista. Pero lo que seguro no pueden es dormir tranquilos, sabiendo que en sus hombros reposa una de las causas principales de la destrucción de su país.

La destrucción que vive la sociedad venezolana es resultado de sus propias acciones. Lo es, en parte, como consecuencia de aquellos que durante los últimos 14 años han impuesto fallidas ideologías basadas en el marxismo y el odio de clases. Lo es en parte también porque han sido pocos los valientes que se arriesgaron a levantar su voz para intentar frenar el autoritarismo y la cleptocracia del gobierno de Hugo Chávez. Pero en parte también, por culpa de aquellos que prefirieron deslindarse de toda moral y utilizar la falta de Estado de Derecho para construir sus propias fortunas a espaldas de un país entero.

Estados Unidos no tiene por qué asumir responsabilidad alguna por los primeros dos grupos. Pero seríamos cómplices si permaneciésemos callados ante tal saqueo, más aún cuando sabemos que muchos de estos saqueadores hoy disfrutan de la seguridad y generosidad de nuestro país. Estados Unidos debe dejar de proveer refugio a los socios de Hugo Chávez.